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Los invisibles

Los damnificados se harán invisibles en tanto la sociedad peruana vuelva a una normalidad de indiferencia, de un voltear la página ante situaciones tan adversas para  los "otros", pero tan  lejanas de nuestra zona de seguridad o confort. 

Javier Barreda 

Publicado: 2017-05-12

El proceso de reconstrucción no ha empezado y las víctimas del Fenómeno del Niño Costero ya no aparecen en la mayoría de los medios de comunicación capitalinos. A segundo o tercer plano han pasado las escenas de dolor, angustia y desesperación de miles de peruanos víctimas de El Niño. Ausentes están de las primeras planas de los diarios y más ausentes de los noticieros de nuestra televisión. Otros temas son la atención y generan la invisibilidad de las víctimas de El Niño que pasó. Para el país mayoritario la tragedia pasó. 

El drama pervive en los damnificados. El Fenómeno de El Niño no ha pasado, sus secuelas subsisten y profundizan en muchas partes del Perú. Son 1 millón 104,247 peruanos afectados; 188 mil damnificados; 133 muertos; 247 mil 127 viviendas afectadas y 21 mil 300 ya colapsadas; más tierras e infraestructuras, perdidas.

La tragedia parece acabar para muchos con la aprobación por el Congreso de la Ley de Reconstrucción. Ya es cosa del gobierno. La política “grande” retoma su espacio: Madre Mía y el pasado que no perdona (con evidencias) a Ollanta Humala; las reformas políticas; la casi imposible extradición de Toledo; el reglaje “montesinista” al ministro de Defensa; el indulto que se da y se quita a Fujimori; el Movadef y el puño en alto del genocida Guzmán; el cuasi matrimonio de Mario Hart; el Mundialito del Porvenir. No son cortinas de humo; ello sería simplismo. Es la sociedad que voltea las páginas de las tragedias de otros con perpleja rapidez. Un escape de las desventuras ajenas. ¿Acaso el demoledor frío del Sur no tiene menos visualización que hace uno o dos años?

Las inclemencias nos conmueven en tanto los medios no los presentan. Luego, las tragedias se van y los medios con complicidad responden a una demanda que no puede escapar. Si la tragedia no genera audiencia, se cambia la oferta mediática; hay nuevos hechos que atraen atenciones del Perú de “arriba y abajo”. Las víctimas del Niño así ya se hacen invisibles. Muy pocos hablan de Evangelina Chamorro y menos saben de los niños que rodean a los autos que viajan de Piura a Sechura, rogando por comida, agua o lo que sea. Lo que se vivió no se vivió y ahí van los miles de invisibles damnificados que amanecen en el infierno cada día. No hay reconstrucción sin vigilancia social, pero la mejor reconstrucción es de una sociedad permanentemente solidaria y atenta hacia todos los que no les va bien en la vida.

Publicado en Exitosa Diario, 4 de mayo del 2017


Escrito por

Javier Barreda

Sociólogo PUCP y docente. Escribo, escucho, propongo y emprendo. Antes Vice de Promoción del Empleo y de Desarrollo Social. Sueño por ITAKA.


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Búfalo de pradera

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