reconoce sus orígenes

"Déjame en la puna andar a mis anchas..."

Sobre el "cholo" de ayer y hoy, a raíz de la figura y la inconfundible voz del gran Luis Abanto Morales, trujillano nacional que nos dejó hace pocos días. 

Publicado: 2017-06-17

En 1973 Luis Abanto Morales estrenó al país la musicalización de “No me compadezcas”, un emocionante poema del argentino Boris Elkin. La canción “Cholo soy y no me compadezcas” dio la vuelta al Perú y se entonó siempre entre melancolía y alegría, describiendo una situación injusta del hombre andino, que quería ser libre en la puna, andando a sus anchas, lejos del abuso del blanco. Al fallecer Abanto Morales, los peruanos recordamos más esta canción. 

Esta canción se hizo himno a un pasado, una adherente expresión de solidaridad con el cholo explotado, maltratado por los blancos que tenían en un tal Pizarro el personaje que “engañó a Atahualpa”, como origen de una tragedia. Pero el hombre andino hace décadas dejó la puna y tomó las costas (no solo Lima), generándose una identidad mestiza y múltiple. El cholo fue y es sujeto de construcción de un capitalismo que se extiende, individualista y menos colectivista, con pragmatismos y relaciones de toma y daca con la política y el Estado.

José Matos Mar en los 80, en “El desaborde popular y crisis del Estado”, describió desde el “progresismo” la construcción de una identidad colectiva que superaba el emporio criollo que era Lima, para ser “un microcosmos de varios microcosmos”. Hernando de Soto, desde otra perspectiva, afirmaba que estas olas migratorias hacían con su ilegalidad e informalidad un capitalismo extendido que cuestionaba al “Estado mercantilista”. Rolando Arellano ahora destaca optimista una Lima de Reyes, Chávez y Quispes. Más allá de todo, Lima es de todo y de todos los cholos; propietarios, trabajadores y empresarios; arriba y abajo.

Desde los 80 y antes el cholo ya dejaba de llorar y sufrir, de ser menos en su tierra; construye y colidera el Perú. Lo criollo como asociación a una élite dominante y excluyente fue desbordado. El terrorismo intentó jalar el ande hacia el odio y el rencor. Pero, lo andino construyó su ruta en las costas. A diferencia del cholo de la canción de Abanto Morales, anhelando distancias de la modernidad, miles y miles de peruanos migrantes construyeron esta nueva sociedad. No es un mundo perfecto, pero su origen es un cholo que no permitió que lo dejen en la puna, pastando a sus anchas; sino que hizo este país heterogéneo y dinámico. Así “Cholo soy” canta a un origen parcial, pero será la canción inmortal de este trujillano de voz especial que deja el ande y la costa para siempre.

Publicado en Exitosa, 15 de junio del 2017.


Escrito por

Javier Barreda

Sociólogo PUCP y docente. Escribo, escucho, propongo y emprendo. Antes Vice de Promoción del Empleo y de Desarrollo Social. Sueño por ITAKA.


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Búfalo de pradera

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